Bogotá D.C. mayo 10 de 2004

Hermana

MERY DE ANGOLA

Caracas Venezuela.

Respetada hermana,

Doy curso a las consideraciones que el buen juicio sugiere hacer, a la crítica personal que usted como individuo profiere y que no determinan en concreto la acción por la cual usted me hace merecedor de su atención.

Redacto ésta, porque me llama la atención tanto el encabezado como el sinnúmero de citas que menciona para apuntalar unos enunciados condenatorios al mejor estilo de los tiempos inquisitoriales. También lo hago con el ánimo sano de exponer algunos aspectos con los cuales pretendo ilustrar de manera general y contribuir con ello, a la mejor comprensión de algunos fragmentos que usted expresa, con base en la concepción que tiene usted, de la doctrina y de la Escuela.

En primera instancia la Escuela como organismo filosófico y doctrinal nunca ha estado dividida, pero los hombres que quieren organizarse alrededor de esas ideas están divididos en dos facciones, una facción está constituida por los hombres que la entienden y otra por los que creen en ella, bajo estos parámetros, la división está en la organización de los hombres, más no en la organización de la Escuela y esa división se genera en el corazón de los hombres durante el proceso mediante el cual unos la estudian con detalle y procuran investigar, comprobar y demostrar sus contenidos y otros se conforman con creer y admirar los mismos contenidos, en una infinita cadena de contemplación absorta que termina en la adoración de individuos, cuando la creencia reclama un objeto concreto en el cual apoyar ese sentimiento de admiración extrema, cuyo proceso natural (en tiempos primitivos) está plenamente estudiado en la primera parte de la Filosofía Austera Racional, en el importante capítulo "Creencias y Religiones", el cual, considero que usted como estudiante Adherente de esta Escuela ha estudiado a plenitud, por lo cual me eximo de entregar mayores análisis, que muy seguramente la incomodarán porque ya los sabe.

En mi entender desprovisto de antagonismos, prudente, pero no timorato, no catalogo a ninguno de los dos bandos como el de los buenos o el de los malos, sino sencillamente como hombres que intentan encontrarse a sí mismos, a través de caminos, unos más largos, más accidentados, más equivocados y otros más cortos, menos fatigosos, menos equivocados, pero que todos llegarán y llegaremos porque el proceso progresivo así lo exige y porque la familia universal no excluye a nadie de sus huestes, si lo hiciera, dejaría de ser universal para convertirse en particular con nombre propio y con todas las atribuciones excluyentes que tiene toda corriente impositiva, pretendiendo encadenar las conciencias de quienes la siguen a través del premio o del castigo. Cualquier amenaza, amedrenta al débil y quien actúa por temor obra sin conciencia, como también quien actúa por la promesa obra por la esclavitud del premio y es hipócrita y traidor, susceptible de venderse al mejor postor para obtener las veleidades de un mundo mejor sin aportar sacrificio que lo haga merecedor del atributo que desea poseer, en todos los casos siempre se engaña el que con tanta ignorancia procede, esto no es culpa de la Escuela, pero sí lo es de los malos orientadores, de aquellos que desfiguran los contenidos de una doctrina y posan de ser instructores de algo que conocen muy bien, pero que tergiversan, para satisfacer sus secretas intenciones de explotación de incautos, de vivir a expensas de los demás y de la ideología alta y buena que nos legara el Maestro Fundador pero que manipulan por todos los medios a su alcance, para servir los intereses personales de continuar viviendo del trabajo de los ciegos, de los fanáticos de toda laya que se incuban dentro de las aulas de las Cátedras, porque todo lo creen y porque todo los amedrenta, con lo cual continuarán siendo esclavos de su propia ignorancia soberbia, de la que algún día saldrán cuando cursen los grados necesarios para superar tan lamentable estado. Y digo lamentable, porque no deberían ser como son, cuando afirman ser estudiantes de la doctrina del Espiritismo con grandes trayectorias en años dentro de esta actividad estudiantil y por la que se supone conocen bien de los principios y objetivos de nuestra Escuela, pero que redujeron a la simple ambición de tener un Director General, sin el cual están impedidos para sostener, divulgar y enseñar lo que supuestamente han aprendido, pero que ante la posibilidad de ser esclavos tributarios sostenedores de personas y no de ideas y principios, rinden sus honores soberanos de hombres libres para encadenarse al sostenimiento de una figura que ha desplazado, en esas mentes, el lugar luminoso que debería ocupar la gallarda presencia del principio de razón que nos enseña la Gran Escuela del Gran Eloí, pero...quizá es tan grande ella en sí misma, que no cabe en las mentes alinderadas, su esplendor tan intenso obnubila las retinas de quienes no han abierto los ojos al mundo, pero en ella caben todos e ilumina a todos, ella tiene la puerta abierta para que entremos todos hasta los demonios más negros, pero desde ese negro lleno del lastre del carbón hasta el más impecable sabio, se deben someter a cruzar por el umbral de la razón que tiene la Escuela del gran Eloí en la puerta que nunca se cierra, porque siempre está abierta para que entren y tomen posición y posesión de la libertad en la conciencia todos los hombres que constituyen nuestra gran familia en la que todos nos sostenemos por la unidad de criterio y nos unimos por el amor y la fraternidad, sentimientos en los que no caben las cadenas, la dependencia mental o física hacia los fetiches y las figuras, porque nos formamos con un Maestro Director que está en todas la Cátedras del mundo y que responde al nombre de Espiritismo Luz y Verdad, pero que muy pocos reconocen porque el hombre en general se entretiene más con la figura del Maestro, que con la doctrina del Maestro, a fin de cuentas esta última llama la atención de la razón y la primera llama la atención de los sentidos, condiciones que veo muy normales en esta sociedad sensualista, en la que todo ingresa al intelecto humano a través de los sentidos.

Por lo demás, mi querida hermana, no debe ser motivo de preocupación en su corazón lo que acontece en la Región a mi cargo y no quisiera ser el causante de tan alta desazón, por lo que quiero manifestarle para que disminuyan sus desvelos, que las decisiones tomadas en la nación Colombiana y que tanto estupor han causado en algunos hermanos, han sido el resultado de reflexiones y estudio concienzudo, independiente, libre, soberano, decisiones que tardamos mucho en aplicar, porque estaban tomadas y aprobadas desde el seno de una Asamblea Regional Magna celebrada en el año de 1996, esto debe llamarla a deducir que la posición de la Escuela en Colombia no es el resultado de mi actitud mental, sino de la actitud de todos, esto se ha decidido con base en la realidad de nuestra Escuela y en esas

decisiones han intervenido todos los que sostenemos estos principios y estamos convencidos de ellos, yo como Director Regional y Representante Legal ante la jurisprudencia Colombiana de la Escuela Magnético Espiritual de la Comuna Universal - Cátedra Regional Colombiana Luz de Jacob №178, con personería jurídica № 36 del año 1943, no soy un dictador, ni un mandón, soy un hombre libre que representa con orgullo las decisiones soberanas y racionales de un grupo de hombres organizados alrededor de estos principios filosóficos, que propenden por alcanzar un grado mayor de progreso para compartirlo con todos y cuyas decisiones deben ser respetadas porque son el fruto del haber soberano y libre y no son el resultado de la obcecación, ni la crítica hacia ninguna persona, porque la Escuela nos ha enseñado a respetar, no solamente a los Maestros, sino a todos los hombres con todos los derechos que cada uno tiene como persona civil y humana.

la deliberación de la conciencia fortalecida por la razón, me obliga a adoptar como propio el aforismo que dice: “La verdad se debe perseguir por sí misma y no por la utilidad que proporciona”, esto nos indica que no debemos sostener algo por los beneficios que podamos obtener en particular, sino por la verdad que representa para el mundo, en este caso el beneficio es la verdad y a ella estamos obligados a servir, desprovistos de toda ambición personal, con todo desinterés y sin ningún temor, pero el fenómeno es contrario dentro de las filas de la Escuela, siempre la sirven los que anhelan la Comuna de Amor, pero no la conciben, los que quieren una mejor suerte, los que de manera supersticiosa la aman para que no les suceda la desgracia de vivir situaciones de trágico desenlace y así son entre otros muchos los baluartes que la Escuela lleva en su seno, gracias a la mirada complaciente de representantes con las mismas inclinaciones... Luego el problema no es de la Escuela, ni la división está en ella, está en esos falsos servidores que entienden y aplican sus postulados en concordancia con lo que ellos consideran ser y no con lo que tiene que ser por la lógica de la Ley... Si yo no considerara el milagro como inexistente, diría que la Escuela luego de desencarnar el Maestro Juez sobrevive de milagro en medio de todo este maremágnum de pareceres y de opiniones personales, lastima, no por ella, sino por los hombres que la perdieron y se perdieron ellos en los laberintos oscuros de sus interpretaciones.

No pretendo con lo manifestado defender mi posición, como tampoco la de los organismos que represento constituidos por hombres hermanos como usted, pero si clarificar algunos conceptos que usted manifiesta y los cuales considero errados. No lo hago motivado por conservar mi bienestar personal, sino para aportar una visión diferente a la suya sobre el mismo tema, usted es libre de adoptarla o rechazarla y nunca piense que por no compartirla yo la condenaré, no... Nunca he sido juez de nadie más que de mi propia conciencia, con estos postulados y sin pretender trenzar un intercambio de polémicas sin fundamento me suscribo.

 

FRATERNALMENTE

GERMÁN RAMÍREZ