Pero aquí en la Escuela Magnético Espiritual de la Comuna Universal, no se habla del comunismo rojo, mucho menos se habla de Marx, ni de su perspectiva comunista: comúnmente, de hecho, dicen los desconocedores de la filosofía de la escuela que la perspectiva de la escuela es comunista, por el simple hecho de tener en su nombre la palabra "Comuna". Esto distorsiona un tanto el verdadero sentido de esa palabra que comuniza al hombre y lo lleva no a socializar los medios de producción sino a socializar el sentimiento humano, ese que nos habla de justicia, paz, fraternidad, igualdad y libertad y que se resume en el amor.

Mi cuestionamiento va hacia qué entendemos por comuna y qué la diferencia del comunismo, tan discutido en todos los ámbitos. Es quizás una discusión breve y concisa para algunos; pero para otros no lo es. Por la escuela, han pasado algunos estudiantes (quizás llamados adherentes, simpatizantes o lectores dichos como tal), que han mezclado ambos conceptos y hasta vulgarizado el concepto de comuna. No faltará por ello, quien conciba de manera muy equivocada a la EME de la CU, como una rama guerrillera (por estar en Colombia, de ideologías izquierdistas, al hablar de comuna).

La Escuela por su naturaleza nunca podrá parcializarse con ideales políticos como tampoco económicos, mucho menos religiosos, porque ella enseña doctrinas para liberar el pensamiento y con él los conceptos de los hombres llevando a sus ideas nuevos derroteros para que construyan pensamientos progresistas que no exigen la filiación a determinada facción de nuestra sociedad. Si lo hiciera, minimizaría la magnitud de un principio, en los conceptos circunscritos a acciones beligerantemente políticas y sociales, tremendamente asociados a la subversión y que por condición interna de su identidad jurídica se opondría en franca contradicción con su postulado que respeta todas las constituciones de estado en todo lo que no se oponga a la libertad del pensamiento.

El concepto que presenta la EME de la CU, acerca de la comuna, va más allá del partidismo político, y militancia de una u otra instancia, ya que hace aserción a la esencia del ser humano en evolución hacia un estadio en el cual, llegará de facto, tras asimilar su estado evolutivo, a un nivel de comprensión del uso de los recursos, de aprovechamiento de las instancias que hacen relevante su existencia, facilitando su desarrollo intelectual, físico, moral y la interacción de si mismo ante sus congéneres. Ello, no le pone a la par con sus congéneres, porque siempre, quizás, existirán las diferencias individuales. Siempre quizás habrá quienes dentro de la gama de procederes, tengan una característica que le otorga identidad individual y de grupo, por lo cual en la diferencia existirá la inmensa variedad del conjunto que armonizará en todos porque la igualdad radicará esencialmente en la justicia y el amor que elimina diferencias aunque subsistan por la naturaleza de cada composición humana, entonces, ante la ley todos iguales en derechos y obligaciones, comunizando los hombres en ideas y comportamientos a través de los cuales participarán activamente dentro de la organización social de fraternidad, consumiendo cada quien acorde a las necesidades y aportando en trabajo en concordancia con las capacidades individuales para servir al mayor bien que es el social comunal.

Por ello, todos tenemos grados de progreso, en ese estadio vamos y seguimos hacia la armonización de capacidades en términos de evolución espiritual y física. Donde la comprensión del "yo", entendido como la persona que ve, siente, aprende y evoluciona, llegue al grado tal, que le facilite la aproximación al "tu", observado como otro "yo". Donde el trabajo común, la meta común es la evolución del "tu", a la par del "yo". Ello hecho todo uno. Por ello se dice "universal".

El gran abismo entre el comunismo y la comuna de amor y ley, es que mientras el primero se fundamenta en las grandes contradicciones existentes en la sociedad, polarizándolas y acrecentándolas por el odio y la venganza, llegando a confrontaciones extremas de aniquilamiento del opositor, la comuna por el amor y la fraternidad fundamenta su avance en la educación del hombre para que conozca en si mismo todas las debilidades y fortalezas, halle en si mismo los errores para que los corrija y una vez se encuentre consigo mismo, sea incapaz de odiar y tener represalia contra nadie, porque sintió en si mismo lo que en sus semejantes anima la realización de determinados comportamientos que violan la soberanía de cada composición humana. Cada experiencia educa, cada fenómeno enseña y señala el camino, en la escuela aprende el hombre a desarrollar esos estados perceptivos para que se apacigüe el deseo de mantener las diferencias irrenunciables que alejan a los hombres entre si. Hay que comunizar las ideas que buscan fraternizar, que propenden por la justicia y el trabajo en común y de esa manera civilizada la sociedad humana llegará a ese estado de mayor progreso, acorde con la doctrina señalada por el Maestro Joaquín Trincado.