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EL ALMA SOLO TIENE LA VIDA NATURAL Y TEMPORARIA

Este escrito es tomado del libro “conócete a ti mismo” capítulo primero titulado ¿QUÉ ES LA VIDA?
Párrafo VII. “el alma solo tiene la vida natural y temporaria” página # 43.

El alma humana, lo mismo que el alma de los irracionales y de todas las cosas, sólo tienen vida natural; y ni unas ni otras son inteligentes, pero si sensibles.
Si esto se hubiera pronunciado en los tiempos del dualismo de los hombres, hubiera promovido intestinas luchas; y es seguro que el que lo hubiera pronunciado y afirmado habría sufrido persecuciones y aún el sacrificio, sobre todo en los dominios del cristianismo y más del catolicismo, porque el alma le concedieron toda la grandeza del hombre y de las cosas, en lo divino y humano.
Más ya en los últimos tiempos del sexto día, en que el pensamiento libre se emancipó un tanto (lo que les permitía el prejuicio), han podido estudiar algo sobre el alma y la demostró la ciencia (por y con las luces del espíritu) por el estudio del reino animal, no era la causa del pensamiento del hombre.
Pero como no supieron llegar a las fuentes de las luces para saber lo que es el alma, se cayó en otro mayor error y tampoco se le concedió más vida que la de los cuerpos.
Lo que es el alma, lo diremos en el capítulo sexto, en su párrafo correspondiente, porque está dedicado exclusivamente al hombre; aquí sólo se habla de la vida del alma.
El alma de los hombres, lo mismo que la de todos los seres de la naturaleza, es materia; y siendo materia, sólo puede tener vida de la materia y ésta es vida natural; vida de ley en la creación, pero sin responsabilidad; porque la ley que rige a la materia es semejante a la que rige a los seres en su incubación, que no otra cosa es la materia sino los gérmenes de las formas, antes de ser formas: Es la semilla tirada por el sembrador en la tierra; es el huevo que ha de proporcionar el ser del polluelo cuando se le pondrá en la incubadora o lo cubrirá la clueca, que con su calor lo empollará y sacará otro ser de la clase del germen; pero que si no tuviera vida ese germen, en vano sería el agente calor y humedad, en el huevo y la semilla.
Esto es bien comparable con el alma humana y a las almas de todos los seres de la vida natural; pero tan pronto esta alma se ve tomando parte, por su ley, en un cuerpo humano, animal, vegetal y aún mineral, toma sensibilidad y ésta es únicamente, la cualidad del alma, como es cualidad en la semilla y el huevo, proporcionar elementos de cuerpo o forma; y por lo tanto, el alma, en general, no tiene más vida que la natural.
Lo demuestran claramente, todos los seres que no son hombres; nacen, crecen, se multiplican, y gozan en su ley, con inconsciencia; son sensibles, pero no razonan; y el raciocinio es sólo lo que diferencia al hombre de los demás seres; pero es porque, en su alma natural se envuelve el espíritu, para obrar sobre todas las almas de los otros seres; pero aún esto mismo no diferencia el alma humana del alma irracional o natural, sino en el grado superior de sus esencias; porque la ley de afinidad, da a cada cosa lo que le pertenece para el cumplimiento de sus funciones, en la eterna creación; y como el espíritu tiene que hacer las mayores obras, requiere también para el alma en que se ha de envolver para obrar, materia adecuada la más filtrada que la naturaleza en su vida natural tiene; pero esto, no le da, sin embargo, más vida que la natural, porque no la tiene.
Lo único que tiene el alma humana sobre las de los otros seres es, una mayor sensibilidad; porque, como ya he dicho es materia más fina, más filtrada y por lo tanto, más bella, pero con la misma vida; si nos fijamos en un árbol con sus frutos, vemos que el árbol es solo uno y que en sus frutos se notan diferencias de formas, colores y aún sabor, según que sean esos frutos de las ramas altas o bajas, que se hallen y que estén en la sombra, en el interior o expuesto a la luz en el exterior; pues entre más alto está el fruto y más al descubierto, es tanto más sabroso, más desarrollado y más bello; y no se sazona todo en el mismo día y aun nos cuesta creer en primera vista, si tenemos conocimientos de arboricultura o no lo comprobamos personalmente, que los frutos, los más bellos y los más raquíticos, sean del mismo árbol.
Así pasa con el alma humana: es fruto más adelantado del árbol naturaleza; pero, como en los frutos del árbol, tienen todos la misma vida natural, a pesar de sus diferencias en tamaño, sabor y belleza, y son la misma materia, del mismo árbol y de la misma vida.
Lo que hay es, que en la materia y el espíritu, lo mismo que en la sabiduría y en todas las cosas del creador, hay grados de perfección, lo mismo que entre los hombres hay grados de cultura y diferentes grados de belleza y de cualidades fisiológicas, hasta el grado de no haber dos iguales en todo el universo, aunque a todo rige la misma ley todos somos hijos del mismo autor Eloí.
El alma, cuando más pura materia es, más sensibilidad tiene; pero será siempre materia de vida natural, aunque por su brillo parezca luminosa, como el espíritu; pero la luz del alma no es más que la del espíritu, porque suya es y nada más es la luz de las almas y de los mundos. El espíritu será siempre el espíritu, por nublado que esté; y el alma será siempre materia, por más que pueda alumbrar más que un sol; pero no podrá nunca salir de su vida natural, porque no tiene otra.
Lo que hay es, que el alma, cuanto es más pura en su materia, es más sensible y más se acerca a su agente consciente, el espíritu que la ennoblece; y llega a ser tan sensible, y siente hasta las vibraciones de la vida universal, en tanto que otra alma de su misma naturaleza, pero que solo vive su vida natural, en una bestia, apenas es sensible, ni el dolor de un fuerte latigazo; pero son de la misma naturaleza y ambas tienen la misma vida: la una en el fruto de la rama más alta del árbol que se satura del sol y de oxigeno noche y día; la otra es de las ramas bajas e internas, que solo recibe el sol por la penumbra del follaje y el oxígeno frio y escaso, porque el follaje no le da paso libre; todo esto os lo comprobará una sola ojeada estudiando la naturaleza y convendréis, racionalmente con sabiduría, que el alma, sólo tiene vida natural y que en realidad es la sensibilidad.
Aun hay que sentar otro principio, el más importante referente al alma, y es que, el alma en los seres y hasta en el hombre, es temporaria; pero seré muy lacónico aquí, porque he de tratar en su lugar lo que es el alma y allí tendré que hablar de esto.
Aunque el alma universal es coeterna al creador, el alma individualmente considerada, es temporaria, porque tiene principio en cada especie y aun en cada individuo.
No se ha podido decir esto a los hombres antes de ahora; más ya sabéis los hijos de la comuna, que sois los mismos hombres que no podías recibir estos puntos de sabiduría en los tiempos seculares pasados, por causa de la ignorancia que os obligaba a ser dúos; pero hay que añadir que vuestras almas estaban a la sombra de la hojarasca del árbol y no estaban saturadas del espíritu, por la rudimentaria materia de ellas; y que al fin de lavaduras y filtros en múltiples existencias y trabajos constantes, habéis clarificado esas almas, hasta dejar penetrar la luz de la inteligencia del espíritu; por, lo hoy, pueden darse los secretos de la sabiduría del espíritu.
Sí; el alma humana y la de todos los seres, como individualidades, es temporaria porque tiene su feliz día de nacimiento a la vida demostrativa; y en tanto no se manifiesta en la vida de las formas, vive, si, en el alma universal, pero no es individualidad; no forma número y por lo tanto, no vive demostrativamente, sino como todo, en el éter, vida universal.
Pero he aquí que la ley de afinidad, en el índice que tiene para la armonía y eterna demostración de la creación y de la vida, llega la hora de producir y reúne en su punto todas las cosas y produce aquel ser, con cuerpo, según las funciones a que se le destina y le da vida sensitiva, por una esencia, que es el alma; que por sus cualidades, en la fusión de las sustancias (que forzosamente son de movimientos contrarios) en su vida natural, pero en cantidades justas al equilibrio de las fuerzas y forman el flujo y reflujo, que esa la manifestación de la vida universal, en las formas y los seres.
La estabilidad de la vida (o unión de cuerpos y almas) sólo dura el tiempo que las sustancias del cuerpo pueden traer al alma (que no es magnética), en tanto que las substancias del cuerpo son fuerzas dinámicas, que crean magnetismo, porque retiene, por la ley de las fuerzas, un remanente, tanto más cuanto mayor es el magnetismo dinámico polarizado éste, viene el desenlace, por la oxidación y polarización de los elementos del cuerpo y el alma se desenlaza por falta de atracción; pero ya germinó conforme a su ley y de aquel cuerpo surgió otro cuerpo; el alma dio parte de sí misma a otra porción de esencias de su misma naturaleza; así se reproducen mejorando la especie, hasta su fin o perfección; momento en que, materia cuerpo y materia esencial alma, buscan cada una, por su remanente magnético su centro y reproducen la especie, mejorada en movimientos y organismos; pero entrando antes en el común de la vida universal, de la que no pueden salir hasta que en las necesarias evoluciones y purificaciones podrán esas almas, formar parte como alimento del alma de los hombres; esto cuando ya existen éstos, porque el alma de los hombres se forma sí, de la misma manera o modo, pero concurren funciones muy especiales, como veremos en otro lugar.
Es, pues, así, cómo las almas son temporarias como individuales, aunque en el alma universal existan “ab eterno”, como el espíritu en el creador; pero conviene advertir y sentar que, si todo tiene alma, no se puede considerar almas individuales a las de los animales ni a otros reinos numéricamente, si no como alma universal que se refunde todas la veces necesarias, hasta ser apta para formar el alma de los hombres. Aquí es donde empieza el día feliz del nacimiento del alma de los mundos, y durará su vida eternamente por que el espíritu la lleva con él para su forma individual; pero va refundiendo todas las almas de todas sus existencias en todos los mundos, en la primera que tomó en el mundo embrionario, purificándola una vez más, hasta donde es posible la perfección en la eternidad; y no es “ab eterno” en la individualidad, porque tiene un principio, y no es naturaleza inteligente, en tanto que el espíritu es la inteligencia. He ahí, la diferencia y por qué el uno no tiene principio, aunque viva solo en el creador hasta su individualización y la otra principio numéricamente aunque viva desde el principio en la vida universal; la vida universal es efecto de la causa de esa vida, cuyo autor o causa es el creador, en el que vive el espíritu “ab eterno” y coeterno en la causa, su padre; es decir, más claro: el espíritu es el riñón del autor de la vida universal y es consustancial y coeterno con él y en él; y el alma es el riñón de la vida universal, que es efecto originado de la causa, por lo que tiene principio y así es temporaria, aún que una vez empezada su vida individual, ésta ya sea eterna.

Trascribió J. TORRES.