CONSECUENCIAS DE LA CREMACIÓN HUMANA

El ser humano a veces propende a buscar fórmulas bien intencionadas, ignorando muchas veces que en lugar de beneficiar se causa daño. Y son los riesgos que por irreflexión se corren cuando un ser querido ha cumplido su ciclo de vida corporal.

Las funerarias son depredadoras de la economía y sentimientos, por lo que como aves de rapiña se mantienen al acecho para esquilmar todo el dinero que les sea posible. De esa cuenta utilizan muchas argucias para ofrecer servicios de embalsamamiento y cremación, cuando este no ha sido solicitado con antelación por familiares e incluso por el propio difunto.

Sabemos que por ley higiénica debe procederse a la inhumación de los cuerpos. Cuerpos amados por los familiares, pero que para el personal de las funerarias no son más que “simples despojos”.

La decisión de cremar, incinerar o consumir por el fuego los restos de un ser humano, obedece generalmente al desconocimiento de que el ser trasciende más allá de lo objetivo. El fallecimiento o desencarnación, se produce cuando se rompe el hilo fluídico que ata y da calor y vida al cuerpo, dando lugar a la separación del yo inteligente espíritu con su alma. Pero ese espíritu sigue amando al instrumento que él mismo construyó, que le sirvió por pocos o muchos años para manifestarse en el mundo de las formas y así cobrar y cancelar cuentas pendientes como también para cumplir su planificado destino.

Por consiguiente, debido al magnetismo remanente se mantiene el apego a su cuerpo en mayor o menor medida y siente todo lo que a este le ocurre. No importa que sean espíritus de alto nivel, pues al ser más evolucionados igualmente es su grado de sensibilidad. Y quienes suponen que los maestros se desprenden de inmediato, no comprenden que ellos también están sujetos al cumplimiento de las leyes naturales y que no pueden romperlas. De esa cuenta los letargos pueden alargarse, acrecentar el sufrimiento de una vida que quizás ya fue azarosa y que incluso, pudo tener una transición o Desencarnación dolorosa.

A mi entender, queda claro que es inmoral adicionar un sufrimiento físico y emocional a los desencarnados, pues ese horrendo crujir de la cremación con la consecuente sensación queda grabada en el alma y trascenderá con enorme perjuicio.Igual ocurre con los embalsamamientos, que aparte de ser aplicados por CARNICEROS, también puede ser que estén negociando los órganos. Lo mismo puede decirse de las necropsias cuando se trata de accidentes, suicidios o cuando hay sospecha de mano criminal. Pero, mientras no entre en vigor el régimen de la comuna de amor y ley que ponga en su lugar cada cosa, debe cumplirse con las regulaciones actuales.

Y qué decir de quienes con buena intención donan sus órganos para hacer un bien. Se admira ese gesto altruista y de mucha sensibilidad humana, pero estoy seguro que si tuvieran conciencia del perjuicio que se causan a sí mismos no lo harían, o lo pensarían muchísimo.

Una persona me hizo notar que si así fuera, habría que tomar en cuenta que también tendrían que sufrir cuando los gusanos estén devorando su cuerpo. Mi respuesta fue sencilla. Los gusanos no están devorando ese cuerpo sino surgiendo como resultado de la descomposición natural de esa materia y su consecuente transformación.

En conclusión, la moraleja es que todos tenemos el deber de razonara la luz del pensamiento racional, pues por no hacerlo frecuentemente incurrimos en faltas o delitos, cuyas consecuencias habremos de pagaren la misma forma por la acción de la inflexible ley de compensación. Gracias por prestarme su valiosa atención.

Víctor Neftali Alvarez

2 thoughts on “CONSECUENCIAS DE LA CREMACIÓN HUMANA”

  1. Muy bacano, tiene toda la razón. La cosa es dejar que la persona descanse en paz, no que mire como se consume sin poder hacer nada el espíritu y el enbalsamiento si que es mas malo porque el espíritu viendo su cuerpo parado y sin poder moverlo. Eso es sufrimiento para el espíritu.

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